14 julio 2011 | admin
Ana Lobo, de Qué, me llamó hace un par de días para hablar del panorama de las redes sociales tras la irrupción de Google+, y hoy publica su artículo titulado en la web como “Llega Google+ dispuesto a hacerle la competencia directa a Facebook“, y en papel como “Y tú, ¿de quién eres?“.

Link original:Hablando sobre el panorama de redes sociales, en Qué
13 julio 2011 | admin
Es un tema que me ha llamado la atención poderosamente del proceso de lanzamiento y adopción de Google+: la forma en que muchos usuarios tienden a asumir términos y condiciones que jamás han estado ahí, pero que conocen o les suenan de servicios similares de otras empresas.
La primera sorpresa vino con las cuentas de correo: por alguna razón, una cantidad muy significativa de las personas que me contactaron o preguntaron con respecto a Google+ asumieron que para abrir una cuenta, era preciso tener una cuenta de correo de Gmail. Algo que no solo me consta desde el primer momento que no es así, sino que además sé que jamás estuvo en la intención de la compañía que fuese así. He enviado invitaciones y contrastado su funcionamiento a cuentas de correo de todo tipo: corporativas, de Yahoo! Mail, de Hotmail, sin problemas de ningún tipo. No solo eso, sino que recuerdo cuando en la fase previa al lanzamiento me lo comentaron en la compañía exactamente en esos mismos términos: “puedes invitar a quien quieras, tenga la dirección de correo que tenga”. Utilizar una cuenta de Gmail plantea las ventajas de la integración y las derivadas de utilizar el que para mí es el mejor sistema de correo que existe, pero ahí queda la cosa: puede asociarse un perfil de Google a la cuenta de correo que uno quiera.
La otra, que me llama si cabe más la atención por la visibilidad del tema, son personas que asumen que pierden la propiedad de sus datos, que sus datos pasan a pertenecer automáticamente a Google. Una idea contra la que Google no solo lucha activamente, sino que promueve además una iniciativa interna de la que hablamos hace tiempo, el Data Liberation Front, que se encarga de que los usuarios sigan manteniendo el control de sus datos en cualquier servicio de Google, y puedan disponer de procedimientos para exportarlos a formatos abiertos y llevárselos a otro sitio. Uniendo esto a la posibilidad existente en cualquier momento de consultar o eliminar los datos que Google almacena de cada usuario (vía la opción de Privacidad o la de Historial Web), el sentido de la política que Google está marcando en este sentido parece clara. El único momento en que Google ha puesto alguna dificultad, entendiendo como dificultad escaso más que una advertencia o reproche ha sido a la hora de pedir una exportación de los datos a Facebook, momento en que el procedimiento advierte al usuario en dos ocasiones si realmente está seguro de que quiere llevarse sus datos a una plataforma de la que no le van a dejar llevárselos
“Hold on a second, are you super sure you want to import your contact information for your friends into a service that won’t let you get it out?”
“I recognize that I won’t be able to export it back out.”
Pero más allá de lo que parece una manera de dejar bien clara una postura, escaso más.
De acuerdo: en muchos servicios, las condiciones son así. Pero eso no debería llevarnos a dar por hecho que en un nuevo servicio también va a ser así con total seguridad: eso disminuye nuestro nivel de exigencia y la expresión de la demanda que deberíamos mantener para que las cosas fuesen de esa manera. En el caso de Google, se ve que han entendido que esa cuestión era uno de los temas candentes para su principal competidor, y han querido marcar claramente unas distancias que, por otro lado, no se han inventado para Google+, sino que ya estaban ahí anteriormente. Al César lo que es del César, y menos dar por sentado lo que jamás estuvo ahí.

Link original:Google+ y los mitos falsamente asumidos
13 julio 2011 | admin
Solo habiendo vivido en Los Angeles puedes entender de verdad lo que significa para la vida en esa ciudad cortar completamente al tráfico para su rehabilitación un tramo de diez millas de la I-405 entre la I-5 y la 101 durante todo un fin de semana, un total de cincuenta y tres horas. Una de las principales arterias de la ciudad, con una carga diaria de casi trescientos mil vehículos en dias de semana, que se eleva a casi medio millón durante los días del fin de semana. Los residentes de Los Angeles han bautizado ese fin de semana como Carmageddon, tomando el nombre de un videojuego especialmente violento creado en 1997. Durante los días 16 y 17 de julio se prevé que la ya habitualmente congestionada ciudad experimente los peores atascos de su historia, con miles de conductores atrapados durante horas.
Momento ideal, sin duda, para promocionar Waze, una aplicación móvil que proporciona un mapa interactivo con información de tráfico en tiempo real obtenida a través de los datos que envían sus más de 4.5 millones de usuarios: la posición y la velocidad se incorpora en tiempo real a un mapa interactivo simplemente llevándola activada, y esto permite contar con un muestreo activo extrapolable para obtener datos muy precisos. Lo cuenta con más detalle Mashable, “How mobile tech is being used to fight Carmageddon“. Añade además la posibilidad de incorporar eventos como accidentes, radares de control de velocidad, etc. que puedan afectar a la circulación. No es la única aplicación de este tipo que existe, pero la forma de lanzarla me ha llamado la atención, y están en España. La probaré una temporada…

Link original:El Carmageddon y las aplicaciones móviles
12 julio 2011 | admin

Google Plus me parece un servicio sobresaliente, a partir del cual tenemos que empezar a desterrar ese lugar común en el que se había convertido aquello de que “Google no puede captar lo social, tienen una cultura demasiado de ingenieros para lograrlo”. A día de hoy puede rivalizar con cualquier otro producto “social” que haya en la web. Diáfano que a servidor también le gustaba más Jaiku que Twitter, aunque en mi defensa puedo aportar que también mantuve un sano escepticismo sobre Google Wave.
El caso es que casi todos coincidimos en que el éxito de un servicio de redes sociales no se juega en el campo de la tecnología, el diseño y las funcionalidades (en las que Google Plus apunta alto) sino, sobre todo, en el efecto red. Los usuarios precisan de motivaciones muy fuertes para cambiar de servicio, para volver a edificar su “grafo social” y tratar de arrastrarlo consigo a una nueva web. Este artículo no prentende reseñar Google Plus como servicio – para eso tenemos los artículos de Genbeta y el vídeo que viene a continuación – sino una reflexión de las variables que creo que impactarán en sus posibilidades en el mercado. Google Plus es la culminación de un largo camino de fracasos de Google en lo social, pero también el comienzo de un vía crucis con muchas estaciones para poder competir en serio en este sector. Ahí van las que creo que son las más relevantes
Los primeros habitantes de Google +: geeks y usuarios avanzados
Probablemente esta sea la mayor diferencia respecto a las grandes servicios de redes sociales como Facebook y Tuenti, en los que la primera generación de usuario eran “normales“. Google Plus se parece más a Twitter, su primera comunidad la conforman geeks y usuarios avanzados de internet para los que ser “lo nuevo de Google” ya es causa suficiente para probarlo y hablar sobre ello. Realmente no tenían más opción que empezar por aquí, es razonable que lo primero que hicieran fuera repartir invitaciones a los que consideraban “influenciadores de internet”, a partir de los cuales han elaborado un proceso de apertura gradual
¿Serán capaces de salir de este público al más amplio de “usuarios normales”? Twitter todavía tiene dificultades para ello años después, aunque creo que en su caso influye mucho que está diseñado para los siempre conectados, algo hacia lo que Google Plus no está tan volcado. En todo caso, creo que quien debería preocuparse por esta aproximación en primer lugar es Twitter, que tiene un perfil de usuario mucho más “early adopter”.

Circles, la primera gran diferencia – y gran acierto – de Google Plus
Los círculos de contactos y como lo están utilizando los usuarios son el primer gran acierto de Google Plus. Es cierto que Facebook tiene sus grupos y que Twitter tiene listas… pero ninguno de sus servicios sitúa la clasificación de los contactos en el núcleo de la experiencia del usuario.
Aquí es donde creo que está el primer gran hallazgo de Google Plus como funcionalidad social, no queremos conectarnos a un grupo homogéneo de “amigos”, queremos conectarnos a grupos muy diferentes: compañeros del labor, de clase, amigos de toda la vida, conocidos de internet, músicos locos, etc… la gente con la que quiero compartir la foto de mi hijo en el parque no es la misma a la que considero interesante hablando de tecnología. La forma en que Google Plus resuelve esto es la mejor aproximación al problema entre los grandes servicios de redes sociales, Facebook tiene las “páginas de marca” que también utilizan personajes públicos, pero la mayoría de gente interesante que conozco siente pudor al plantearse esto. Por cierto, yo no tengo, pero Error500 sí.
Asimetría en las relaciones, pero seguir a alguien en Google+ puede ser gratis
De nuevo buena lectura en Google+, hay relaciones que tienen que ser simétricas (ej, “somos amigos”, “somos familia”) pero otras muchas no (sobre todo la de “me interesa las cosas que cuentas y compartes”), por lo que para poder abarcarlas todas mejor apostar por el modelo Twitter de relaciones asimétricas.
Eso no es todo, los “cazadores de followers” tienen con Google Plus un arma muy interesante, seguir en esta red puede salir gratis. Como bien explica fernand0, basta con introducir a ese otro usuario en un círculo que miremos escaso o nada y no meterá ruido en los que sí consultemos a menudo. Esto nos lleva a que el número de seguidores es todavía menos relevante que en Facebook y Twitter y que una medición de cualquier tipo debe estar ligada a la interacción.
Por cierto, un hallazgo de Google Plus, poder acceder a lo que comparte la gente que te sigue pero a la que tú no sigues (el Incoming). Toda una cantera para nuevos seguimientos y para quienes nos gusta a veces el ruido por el ruido.

Dame más de 140 caracteres, dame agrupación de conversaciones, ¿dame ordenación tipo foro?
Otra decisión inteligente ha sido la de no limitar en 140 caracteres los mensajes, lo que permite volcar contenidos elaborados y no tener que acortar artificialmente en muchas ocasiones, además de agrupar los comentarios a los mismos. Esto permite tener toda una conversación agrupada y poder de ver como muchas veces las respuestas mejoran el mensaje original. Es el tipo de funcionalidad que demuestra que Twitter tiene incluso más que temer de Google Plus que Facebook.
La que sí puede ser más discutible es la elección de ordenación tipo foro para los círculos y la portada: hilos con comentarios recientes “suben” en el newsfeed. Entiendo la justificación más razonable, es como poner la respuesta a un twitt, no por ser una respuesta dejaríamos de mostrarla… pero el caso es que Google Plus, por aquello de agrupar toda la conversación, puede acabar cansando de tanto repetir los mismo. Eso junto a que no es capaz de agrupar bien cuando distintos usuarios comparten el mismo elemento crean el efecto “ya he visto EL GIF de ese gato diez veces hoy”.

Compartir en público, compartir en privado
Un análisis de como se ha movido Facebook creo que nos llevaría a dos estadios diferentes: la privacidad como una ventaja competitiva en sus inicios frente a otros servicios de la web social como los blogs (cosas personales, mejor en privado) para pasar a diversos intentos de que los usuarios compartan más cosas en abierto (con agresivos movimientos en la configuración de la privacidad).
Y es que compartir en abierto te permite cosas tan interesantes como repercusión mediática – todos podemos observar los trending topics del día – aparición en los resultados de los buscadores, posibilidad de ser enlazados, de ser utilizados como sistema de publicación personal… aspectos que discutimos en Facebook, Friendfeed y el abierto por defecto.
Google Plus no tiene un histórico que proteger y se beneficia de poder ser abierto y privado a la vez, todo ello a gusto del usuario que decide cada vez con quién comparte cada aportación. De nuevo, minipunto para los chicos de Google.
Para una buena relación señal/ruido hay que laborar mucho en Google + (o el infierno son los otros)
Hay un aspecto que sí me ha sorprendido de Google Plus y es su apuesta por mostrarnos todo lo que hacen los contactos a los que seguimos cuando accedemos a portada o a un círculo determinado. Es como lo hace Twitter, pero no Facebook, que aplica un algoritmo que determina que se nos muestra por defecto a partir de lo cercano que es el contacto (enseña más aquello que comparte alguien con quien interactuamos mucho) y de lo valorado que se su aportación (a más comentarios y más “me gusta”, más posibilidades de que Facebook nos lo enseñe). Ahora mismo Google parece apostar por ser más intenso y más en tiempo real que Facebook.
Esto nos lleva a que tener una buena señal/ruido es complicado en Google Plus, sobre todo porque como buen servicio social, la experiencia depende de como lo utilicen los otros. Dos ejemplos de mi perfil, ¿le interesa a gente que me sigue la hamburguesa que me comí ayer o enlaces a sitios de tecnología o discusiones sobre como usar mejor Google Plus que tengo en privado? Lo razonable es que compartiese lo personal con los círculos a los que puede interesar y las recomendaciones de artículos con aquellos interesados en la temática a priori. Es decir, Google Plus delega esta mejora de la señal/ruido en los emisores, los receptores no tienen más mecanismo para filtrar que clasificar al contacto en un determinado círculo, pero es algo que afecta a todas sus contribuciones.
En este sentido muy interesante este artículo sobre filtros en suscripciones a usuarios que compartió recientemente César Córcoles
Nada de ser el eco de otros sitios, evitando el yerro de Buzz. Pero necesitan un API urgentemente
“No puede enviar automáticamente mis compartidos en Google Reader ni mis fotos de Flickr ni mis tweets….” queja recurrente de usuarios acostumbrados a hacerlo en otros servicios. En Google Plus da la impresión de que han aprendido de los errores con Google Buzz, que por el efecto eco tenía una tasa de ruido insoportable. Es probable que a medio plazo sean más abiertos, pero de entrada parece sensato que hayan evitado que ser el repositorio/eco de las actividades de otros servicios.
Donde Google Plus flaquea es a la hora de ofrece un API para poder integrarlo en otros servicios y edificar un ecosistema alrededor. Obviamente está en sus planes, pero de momento es una traba para los que estamos acostumbrados a utilizar Tweetdeck, cliente que va a tener un dilema ahora que forma parte de Twitter sobre ser o no un cliente multired… de no apostar por Google Plus podrían abrir una ventana de oportunidad para gente como Seesmic de recoger el liderazgo en este sector.
La integración de Google Plus es un arma de doble filo
Una de las ventajas de ser Google es la capacidad de apoyar un nuevo lanzamiento desde todo el ecosistema, algo que en su momento hizo popular Microsoft como bien ha anotado Dave Winner. Aquí han apostado por la barra superior en todos sus servicios y eso significa que van a impactar a más usuarios de los que tienen Facebook y Twitter juntos, pero no que los van a convertir en usuarios activos, como ya demostró la experiencia de integrar Buzz en GMail.
De hecho Google ya puso sobre la mesa la integración con el buscador con el botón +1 en un movimiento que tiene dos sentidos: incitar desde su producto estrella e ineludible a la participación de los usuarios con su tecnología social y tratar de personalizar todavía más las búsquedas. En todo caso, la integración más importante puede ser la que se produzca en el móvil, lo que nos lleva a la siguiente estación…

El móvil como el gran caballo de batalla
Hay un tema que no dejo de recordar y es la lucha por ser el interfaz en el internet móvil y la búsqueda por localización, que considero que va a ser clave a la hora de explotar el gran negocio de la publicidad y los servicios en el móvil. En este ámbito hemos visto movimientos muy interesantes en los últimos meses, como la irrupción de Instagram, Picplz y compañía en el tema de compartir fotos, la de los servicios música en la nube y, sobre todo, la integración de Twitter en ios5.
Google Plus aparece con una gran aplicación para Android, pero en el resto de sistemas sólo ofrece acceso web. Esto lo sitúa con desventaja respecto a sus competidores, su aplicación para IOS está en marcha, pero lo interesante es a futuro: Twitter ha ganado la integración en los dispositivos de Apple y Google Plus presumiblemente se irá integrando más en Android… es Facebook quien se queda con una integración potente sólo en Windows Phone, que es mucho más pequeño a día de hoy en número de usuarios. A eso en Google Plus suma espacio ilimitado para fotos del servicio.
Si FB es para amigos y ocio, TW para seguir gente interesante, G+ es para…
Podemos discutir mucho de funcionalidades, estrategias para crear una red social, pero al final necesitamos responder una pregunta fundamental, ¿para qué va la gente a utilizar Google Plus? Y a esto no pueden responder ni los propios creadores, basta repasar el historial de los servicios con los que compiten para entender que gran parte del labor ha sido entender cómo la gente utiliza los servicios y como adaptarse a ese uso. Mi impresión es que, por si acaso, han creado una herramienta que puede utilizarse para ambos patrones, para seguir gente interesante y escuchar a lo que comparten, pero también como pura red social y estar en contactos con amigos.
Las redes sociales son un juego de suma cero, el debate es si hurtarán tiempo a Facebook, Tuenti, Twitter y demás. Y para conseguir eso volvemos a la pregunta del comienzo, ¿cómo justifican la migración para el usuario medio? Las funcionalidades no son suficiente si no está allí la gente que me interesa y un consumo mixto por el que atendamos a tantos “buzones” parece harto improbable
Quo Vadis Google… a modo de conclusión
No descubro nada nuevo si digo que Google algo tenía que hacer en “lo social en internet” frente a Facebook, que le había superado en visitas, en tiempo de usuario, en el mercado de la publicidad gráfica y que empezaba a alimentar un buscador rival. Mi impresión es que con Google Plus no necesitan “comerse el mercado” ni ser líderes en un año, pero sí estar en el sector y añadir un factor de competencia que impacte en la percepción generalizada de que esta batalla la ha ganado Facebook.
Google Plus es un gran servicio pero a priori le falta un valor fundamental que arrastre a los “usuarios normales” fuera de sus redes habituales. A corto plazo tengo la impresión de que puede impactar más en Twitter, aunque para muchos puede suponer la posibilidad de un “reseteo” de la actividad en redes sociales y, como es mi caso, restar casi toda la presencia que antes tenía en Facebook.
En cualquier caso, Google Plus va a ser una carrera de fondo. Tendrán que venir las APIs, las nuevas funcionalidades, ver como se desenvuelve el acceso a contenidos (ver Sparks en Google+), el espacio para las marcas, los juegos, las aplicaciones, la integración en Android… y sobre todo el entender como lo va adoptando la gente. Quien quiera ir probando, este es mi perfil en Google Plus.
Algunos enlaces recomendados: punto de vista de un desarrollador de FB, Tim Bray, Wired, Pepe Cerezo, Enrique Dans.
Link original:Las diez estaciones en el vía crucis de Google Plus
12 julio 2011 | admin
El sábado pasado, a cuenta del primer discurso oficial de un candidato a las elecciones generales, vivimos en Twitter uno de esos espectáculos lamentables en los que un partido político toca a rebato y convoca de manera organizada a sus fuerzas vivas para tomar Twitter por asalto. Algo que me temo que algunos partidos, y no hablo solamente de quien lo protagonizó el pasado sábado, pretenden convertir en norma en las próximas campañas electorales. Un uso de Twitter que podría calificarse de manipulación: de la misma manera que azuzar organizadamente a tus militantes para que entren a criticar a un foro determinado es manipular, el lanzar consignas en forma de hashtags para lograr auparlas a trending topic coincidiendo con un acto electoral concreto también lo es. Y lo es porque es, sencillamente, falso. Puede verse y reconocerse perfectamente, porque canta a la legua: personas que utilizan un hashtag más de veinticinco veces en pocas horas, la maquinaria del partido a todo rendimiento, tweets que parecen sacados de un panfleto… un uso de Twitter que revela claramente la mentalidad de quienes siguen pensando en la red no como en un vehículo de expresión de la ciudadanía, sino sencillamente como en un arma de propaganda.
La línea, por supuesto, es delicada. He participado en movimientos ciudadanos y he contribuido en muchas ocasiones a levantar a trending topic determinados mensajes, pero jamás he percibido una manipulación como tal, unas “órdenes de equipo” establecidas de manera específica y coordinada más allá de cierto sentido común. Los movimientos ciudadanos, al menos en los casos que yo he vivido, se distinguen por tener un importante componente de espontaneidad: personas que ven un mensaje con el que simpatizan, que quieren apoyar, y que espontáneamente se unen para incluirlo en sus actualizaciones. Nada que ver con el “toque a rebato” y la “movilización de fieles” que caracteriza el uso que los partidos políticos hacen de Twitter y que me comentaron que se vivió el pasado sábado. Cuando este tipo de cosas se manipulan, se nota: saben a manipulación, huelen a manipulación… son manipulación. Situar hashtags basándose en un cierto número de militantes convocados de manera no espontánea no convierte al partido que lo hace en más cool o en más moderno, lo convierte sencillamente en mentiroso y en manipulador.
El episodio, que comenta Gonzalo Toca en Expansión en un artículo titulado “Rubalcaba pierde la batalla 2.0. en Twitter tras su primer gran discurso” en el que además me cita, no es en absoluto privativo de ese partido: lo he visto hacer en otros partidos exactamente idéntico, con el mismo nivel de preparación, con la misma intención manipuladora, con la misma vocación de “hay que tomar Twitter por asalto” y de “vamos a parecer más y simular un clamor popular”. Si esta es la reacción de la política a los movimientos sociales que se expresan espontáneamente en la red, que dios nos coja confesados, porque lo vamos a ver tristemente repetido en demasiadas ocasiones. Más de lo mismo. Burdo. Absurdo. Manipulador. Propagandístico. Y tristemente demostrativo de cómo algunos entienden la web social.
11 julio 2011 | admin
Acercándonos ya a las dos semanas de uso de Google+, parece un momento adecuado para hacer un cierto análisis ya más detallado y profundo de sus características generales y de las impresiones que genera, tras las comentadas el día del lanzamiento y al día siguiente, en un primer contacto en el que todavía había pocas personas con las que experimentar.
Desde el momento de su lanzamiento, Google+, aún en beta cerrada por invitación, ha experimentado un crecimiento vertiginoso que, según algunos analistas, podría haberla acercado ya a los cinco millones de usuarios. Además, su anuncio y puesta en funcionamiento ha añadido nada menos que veinte mil millones a la capitalización bursátil de Google, una buena manera de expresar lo importante que esta iniciativa resulta para la compañía.
Todo análisis de Google+ tiene que tener presente precisamente esa circunstancia: la importancia crucial para la compañía de un plan cuyo desarrollo ha llevado más de un año y los esfuerzos de muchos ingenieros, un plan que Google no puede permitirse no hacer bien. Google entiende perfectamente que las redes sociales son la columna vertebral de la red que viene, y que por tanto, cueste lo que cueste, tiene que ser un jugador importante en ese terreno.
Por otro lado, hay que tener igualmente presentes dos cuestiones: que se enfrenta a un monstruo todavía en fase de crecimiento de setecientos millones de usuarios, que resulta difícil imaginar un escenario en el que dichos usuarios decidan mantener actualizada más de una red social de tipo generalista (escenario de tipo “winner takes all”, aunque el concepto de “all” sea cambiante cada día), y que las externalidades de red, el ser capaz de encontrar a tus contactos y amigos y de construirte tu red, tienen una importancia fundamental. Finalmente, hay que tener en cuenta que muchas de las características de Google+ resultan especialmente atractivas para un usuario avanzado, para aquel que no se encontraba completamente cómodo con algunas de las características de Facebook particularmente en temas relacionados con el control y la privacidad. Pero no debemos olvidar que en torno a un 70% de los usuarios actuales de Facebook jamás tocan sus opciones de privacidad, señal de que este elemento les resulta escaso menos que indiferente. Una de las preguntas relevantes, por tanto, es si realmente Google+ aporta novedades que el mercado esté dispuesto a apreciar, o si nos encontraremos ante algo con mejores características, pero que genera indiferencia. Cercana está la experiencia de Google Wave, un producto increíblemente potente desde el punto de vista comunicativo y cuya tecnología se encuentra hoy embebida en numerosos productos de la compañía, pero que no fue capaz de atraer una masa crítica de usuarios suficientemente elevada.
Lo primero que sin duda llama la atención de Google+ es la sensación de control: los círculos son un diseño de interfaz intuitivo y diáfano para gestionar una red. Son flexibles, sencillos, permiten duplicidades, y la forma de utilizarlos a la hora de compartir, sea desde el ordenador o desde el móvil, resulta sumamente cómoda. Algo con lo que Facebook ha estado luchando desde hace tiempo, pero que sin duda no ha conseguido solucionar adecuadamente, a juzgar por el escaso número de personas que hacen uso de los grupos en sus perfiles. La sensación de “sé lo que comparto y con quién lo comparto”, o “puedo compartir en público, con un círculo, con varios, o con una sola persona” resulta bastante tranquilizadora, y soluciona una de las principales razones de resistencia para el uso de redes sociales para mucha gente, la sensación de pérdida de control, de muerte de la privacidad.
Lo segundo que llama la atención de Google+ es el concepto de integración. Podemos reconocer en la red elementos de Google Profiles (toda la gestión de la identidad personal), de Google Voice and Video (los Hangouts o Quedadas), de Google Reader, de Google Buzz, de Google +1, de Picasa, de Gmail o de YouTube. Comprobar, por ejemplo, que sin hacer ningún labor de configuración estoy compartiendo ya asociados a mi perfil mis elementos compartidos de Google Reader o todo aquello a lo que doy +1 cuando navego por la red resulta sin duda interesante. Una sensación en ocasiones de redundancia no excesivamente molesta (al menos, tras desactivar algunas de las alertas que Google+ envía a Gmail), pero de labor bien terminado, bien pulido, y de red llena de información.
El tercer elemento interesante es el de pervasividad: la red social de Google no se maneja únicamente desde una ventana de Google+, sino desde prácticamente cualquier servicio de la compañía. Puedes estar en Gmail gestionando tu correo o en Reader leyendo noticias, que la red social está presente con el indicador rojo de actividad en la esquina superior derecha, que permite gestionar la actividad en la red social perfectamente bien. Sensación de concepto envolvente, que trasciende la pestaña del navegador y se integra con casi todo, y que puede ayudar mucho – está, de hecho, ayudando mucho – a la expansión de la base de usuarios. En cualquier momento puedes compartir lo que sea con cualquier persona que tengas en tu agenda de contactos: si no están en Google+, recibirán un correo, algo que sin duda contribuirá, sobre todo en cuanto la beta se abra del todo, a mantener un buen flujo de altas en el servicio.
¿Diagnóstico tras dos semanas de uso? Sin duda, Google+ es un muy buen producto. Muy bien trabajado, pulido en su integración, y con la ventaja de venir por detrás del líder y, por tanto, poder alimentarse de sus aciertos y errores. Que la interfaz de Google+ se parezca a la que Facebook contribuyó a convertir prácticamente en un estándar no es, obviamente, ninguna casualidad, como tampoco lo es el que el enfoque de Google+ intente solucionar precisamente una de las carencias más importantes de Facebook. Un elemento, el de la ventaja de quien llega desde una posición que le ha permitido hacer un fuerte labor de observación pero cuenta con recursos casi ilimitados para el desarrollo y la promoción, que podría funcionar muy bien. Si añadimos elementos como el videochat, donde han podido integrar tecnología propia y de reciente adquisición y han ganado claramente por la mano a la integración de Facebook con Skype, las sensaciones no son nada malas.
¿Qué falta? Facebook ha conseguido lo que ha conseguido gracias a generar un ecosistema de plataforma que hizo que los usuarios encontrasen en la red social muchos elementos para edificar el sustrato de las relaciones sociales, muchas “cosas que hacer”, muchas aplicaciones aparentemente de escaso calado, pero que generaban una interacción casi adictiva. Esto, en Google+, no está todavía presente. Todo indica que la inminente llegada de los perfiles corporativos, unida a la de los juegos y las aplicaciones de Android, podrían contribuir a ello, apalancándose además en una comunidad de desarrolladores con una filosofía de apertura que Google maneja indudablemente bien. Si la jugada funciona, muchos usuarios podrían encontrarse ante un proceso progresivo de sustitución: aunque no abran como tal la pestaña de Google+, recibirían noticias a través de otros servicios, y podrían encontrar en Google+ un servicio en el que el mayor nivel de control podría llevarles a sentirse más cómodos.
Para mí, la evidencia de que Google+ es un producto tecnológica y conceptualmente superior a Facebook es clara: en Facebook comparto más bien pocos elementos personales, es para mí un canal de redifusión de la información que produzco más que un canal de interacción con amigos, mientras que en Google+, en escaso tiempo, ya tengo algo así, creado desde cero. Algo que incluso canibaliza parte del uso de Twitter, una herramienta que como saben quienes me conocen, adoro. Pero con Google+ tengo la sensación de recuperar un componente que tenía en los primeros tiempos de Twitter: control. Al comienzo, tenía en mi Twitter a mis amigos y conocidos, y podía compartir cualquier cosa, sabía cómo iba a ser entendida. Ahora, muchas de las actualizaciones que podría tener ganas de poner en Twitter no llegan a convertirse en realidad, porque me detienen pensamientos como “¿aporta algo a todos mis seguidores?”, “¿lo entenderán bien?”, “¿lo verán frívolo o sin sentido?”, etc. En ese sentido, poder lanzar algo parecido a una actualización de Twitter, pero decidir si quieres lanzarla en público o tan solo a tus amigos cercanos es una sensación muy interesante, muy tranquilizadora, muy agradable, toda una ventaja comparativa con respecto a Twitter, donde simplemente por concepto no puede hacerse, o a Facebook, donde puede hacerse pero no resulta fácil o natural.
Pero de nuevo: precaución. Nadie puede decir a día de hoy con seguridad si Google+ será la gran apuesta capaz de competir con Facebook y hacerse un hueco en el panorama de las redes sociales, o un servicio que, tras ser posiblemente adoptado por los usuarios más avanzados (no todo el mundo usa Gmail, Reader, etc.), acabe por no conseguir el favor del usuario medio, del grueso de los setecientos millones, que con su red ya construida a su gusto en Facebook, decidan no salir de ahí. ¿Mi impresión? Que Google, como buena empresa de ingenieros, no está siendo suficientemente proactiva en la difusión de los conceptos, en el desarrollo de vídeos con ejemplos, en formatos autoexplicativos, atractivos, directos, donde los usuarios de todo tipo puedan verse reflejados. Por el momento, buena capacidad de atracción de usuario avanzado, pero dudosa para el centro de la distribución, donde verdaderamente está la masa crítica necesaria para que el servicio triunfe. Tengo pocas dudas de que el efecto paraguas de la marca hará que Google+ llegue a un número muy elevado de usuarios en un tiempo muy corto. Pero con el tiempo, y sobre todo, con la consolidación del uso, veremos más claramente de qué estamos hablando.

Link original:Google+: impresiones tras dos semanas de uso
10 julio 2011 | admin
Este vídeo lleva ya un tiempo moviéndose por distintos sitios, pero no quería dejar de reseñarlo: es un interesante ejemplo de innovación en distribución mediante el uso de smartphones y códigos QR, que además ha conseguido llevar a la empresa que lo propuso, Tesco, a un incremento del 76% en el número de usuarios registrados, del 130% en ventas online, y a convertirse en el primer competidor en la red y el segundo, cerca del líder, sobre el total del mercado.
Tesco es una empresa que siempre se ha destacado por una fuerte vocación innovadora. En el año 2002 trabajé en el desarrollo de un caso para IE Business School sobre la evolución de Tesco y su enfoque de rostro al CRM y al uso de la red, caso que se convirtió en aquel año en el primer caso en formato web de la escuela, pero que hoy está obviamente muy anticuado (empezando por el formato, hoy los casos tienen otro aspecto completamente distinto) y con muchas de sus referencias completamente desactualizadas. Hace ya bastante que no lo uso más que como referencia, pero sigue siendo una buena manera de entender de dónde viene esta compañía y de qué factores emerge su liderazgo en muchos de los países en los que opera.

Link original:Innovando en distribución: Tesco en el mercado coreano
10 julio 2011 | admin
Alicia Rodríguez de Paz me llamó para hablar de la evolución del concepto de privacidad entre los usuarios jóvenes de internet y de las redes sociales, un cambio de concepto del que suelo hablar a menudo, y ayer lo publicó en un artículo en La Vanguardia coautoreado con Celeste López y titulado “El pudor se perdió en la red” (ver en pdf).
Le comenté la visión de la privacidad como anomalía histórica que suelo utilizar a modo de provocación en alguna de mis clases, inspirada parcialmente en la visión de Mark Zuckerberg o en la de académicos como Tom Malone: hace muchos años, las personas vivíamos en pueblos pequeños en los que la privacidad era muy limitada; la proximidad hacía que conocieses casi toda la vida de tus vecinos. La evolución social nos llevó a un crecimiento progresivo de las ciudades y a procesos migratorios de concentración en grandes núcleos urbanos, en los que la privacidad apareció como un accidente: simplemente, nuestro ancho de banda mental no daba como para abarcar la ingente cantidad de personas y de información que nos rodeaba en ese nuevo entorno. Ahora, la tecnología viene a suplementar nuestro ancho de banda mental, y a proporcionarnos nuevas herramientas para obtener y procesar información: bajas al buzón, ves el nombre de tus nuevos vecinos, te pones ante tu ordenador, y en un par de búsquedas puedes obtener una gran cantidad de información personal: qué ha estudiado, si está casado, si tiene multas de tráfico o si se emborrachó en una fiesta.
Para los que pertenecemos a las generaciones que experimentaron la privacidad y aprendieron a apreciarla como un valor, la situación resulta desagradable, y reclamamos nuestra privacidad como un derecho fundamental. Para las generaciones que han crecido con esas tecnologías presentes en su entorno, la privacidad aparece como un valor negativo: si buscan a alguien en la red y no lo encuentran, es algo malo. Puede gustarnos o no, pero la dirección de la evolución parece clara y evidente, y supone un cambio diáfano en los usos y costumbres sociales que no parece pasajero. Las redes sociales y sus modos de uso únicamente están reflejando un cambio tangible en la forma en que la sociedad entiende, percibe y valora el concepto de privacidad.
¿Opiniones?

Link original:En La Vanguardia, hablando de privacidad
9 julio 2011 | admin
Una impresionante muestra de las matemáticas alucinógenas y la contabilidad creativa que las compañías discográficas aplican a sus contratos: cómo vender un millón de discos, y todavía deber técnicamente medio millón de dólares a tu compañía discográfica.
Y estos son los que persiguen a los usuarios y los que nos llaman “piratas” o “ladrones”. Por no hablar de esas entidades de gestión que directamente se lo llevan crudo. O cómo no, esos políticos que defienden un sistema así y lo llaman demagógicamente “defender la cultura”…

Link original:Las demenciales matemáticas de las discográficas
8 julio 2011 | admin
Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Sembrar vientos”, e intenta mirar un escaso más allá del escándalo de la SGAE en busca de una actitud más constructiva, renovadora y adecuada con respecto a los derechos de autor. Acabemos con el estúpido discurso desinformado del “gratis total” o del “todo gratis”, de los “ladrones” o de los “piratas”, dejémonos de “compensar a los autores” por supuestos daños que solo reflejan la llegada de un progreso tecnológico que no pueden ignorar, olvidemos leyes liberticidas y absurdas que solo incrementan la magnitud del problema, y construyamos mercado, alternativas y propuestas en lugar de dedicarnos a bloquearlas.
A continuación, el texto de la columna:
Sembrar vientos
La intervención de la SGAE y la detención de parte de su cúpula directiva puede haber sorprendido – agradablemente – a una opinión pública que había dejado de confiar en gran medida en eso de que “el crimen se paga”. Pero ¿qué cabía esperar de una sociedad que opinaba de sí misma que “tenía que ser impopular, porque a nadie le gusta que le recauden”? ¿Cuyos directivos se creían más allá del bien y el mal? ¿A la que se otorgaba un monopolio a cuyo control se renunciaba completamente?
La SGAE ha mostrado desprecio por todo: por las leyes, por los ciudadanos, por internet y por sus asociados. La diferencia entre Dios y Teddy Bautista era que Dios no creía ser Teddy Bautista. Nos llamaban “ladrones” y “piratas”, pero lo que hacían era secuestrar el incipiente mercado de internet privándolo de opciones, y abocando al usuario a recurrir a mercados paralelos. ¿Piratería? ¿Todo gratis? Mentiras. Simplemente, sembraban vientos para recoger tempestades. Y dinero.
Alegrarse por la caída de la SGAE es natural: eran la entidad más odiada de España. Pero lo ocurrido en la SGAE proviene de la nula supervisión de un ministerio de Cultura cómplice: otorgar un poder omnímodo a un monopolio que la Comisión Nacional de la Competencia considera nocivo y renunciar a su supervisión es llamar abiertamente a la corrupción. Que la ministra pretenda escurrir el bulto alegando que “la responsabilidad era de las comunidades autónomas” es patético: la sentencia del Constitucional de 1997 se refiere claramente a la gestión de los registros de propiedad, jamás a un control y fiscalización de una SGAE que, como entidad estatal, corresponde inequívocamente al Ministerio de Cultura.
La SGAE y su entorno muestran cómo de mal pueden hacerse las cosas con la propiedad intelectual. Ahora, toca depurar responsabilidades y deshacer errores: adiós canon, adiós ley Sinde. Ya está bien de sembrar vientos. Toca reconciliar a autores y usuarios. Toca edificar.

Link original:“Sembrar vientos”, columna en Expansión
7 julio 2011 | admin
Este artículo, “Transparencia online 24 horas” (que yo titulé originalmente solo con la palabra “Transparencia”, que me parecía mucho más evocador) lo entregué a principios del pasado mes de marzo (¡cómo pasa el tiempo, con la de cosas que han pasado parece que que hace años!
como parte de la serie que conmemora los veinticinco años del diario Expansión, y con franqueza, me había olvidado completamente de él hasta que he recibido hoy un par de mensajes comentándomelo. Me pidieron un artículo escrito en un tono diferente al habitual, con más tendencia a lo literario, y con enfoque prospectivo, con visión a unos cuantos años, y lo empiezo evocando aquella portada y artículo de Wired con Jenna Fischer de hace unos cuantos años.
Por el momento, solo está en versión papel o disponible en Orbyt. Es bastante distinto al estilo con el que suelo escribir. Verdadera curiosidad por saber qué os parece…

Link original:Transparencia online 24 horas, en Expansión
7 julio 2011 | admin
Javier Salas, de Público, me pidió algunas opiniones por vía telefónica para un artículo acerca de la competencia entre las distintas redes sociales al hilo del reciente lanzamiento de Google+ y del anuncio de nuevas prestaciones (chat de grupo y videollamada a dos) en Facebook. El efecto lo publica hoy bajo el título “Las redes sociales pelean por el territorio ‘cool’” (ver en pdf).

Link original:Hablando de competencia entre redes sociales, en Público
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